lunes, 8 de noviembre de 2010

Tiempo de Amar.

    Sus ojos se cruzaron por primera vez hace casi ya un siglo, el amor fue a primera vista. Nadie pensó que sería así, nadie entendió porque se amaban, ella una mujer de mundo, sin miedo y orgullosa. Él un hombre de campo, sencillo, humilde y porque no decirlo, muy guapo. El cortejo fue de pelicula, la petición de novela romántica, ella no tardo en decir que si, puesto que a aquel hombre amaba.
    


   La boda fue maravillosa, ambos fueron de negro, ella un precioso traje de chaqueta negro, con una falda por debajo de las rodillas y tacones. El simple y elegante, de gris oscuro para no eclipsar la sola belleza que aquella beldad morena portaba cuando subió al altar. Ella se sentía la mujer mas afortunada del mundo, pues aquel hombre que nervioso estaba frente al cura, esperaba por ella. 
    
    Todos recuerdan el fruto de su amor, una preciosa niña de mejillas sonrojadas y abundante cabello negro.  Rememoran como montada en la moto de su padre recorría las calles de Valencía, orgullosa agarrada a la espalda de su padre, el que ella sabía era el mas bueno del planeta. La mas querida de todas aunque ella refunfuñara. 

     La que mas alegrías les dió al casarse con un Cabo Andaluz, que nada tenía, y darles dos preciosos nietos a los que Jose y Belen les decían. 
    
    Que bella sonrisa se instalaba en los labios de aquella centenaria pareja cuando a los ojos de sus nietos miraban. Sus ojos en ellos reflejados. Como un espejo de apenas unos años. Cuando los pequeños fueron creciendo, mas matices de sus abuelos fueron adoptando, era meras copias de aquellos abuelos que tanto querían. 

   La pequeña Belén soñaba con que su abuela viera su boda cuando una enfermedad terminal y drástica se la arrebato de su lado, mares lloró aquella mañana de domingo de agosto cuando le dijeron que su abuela no volería a darle los buenos días, ni a soñar con ella el vestido que cuando fuera una novia luciría.

   La pareja centenaría fue desecha, arrebatada de un díos cruel que no supo apreciar el amor que ellos dos se tenían. No supo entender que un amor así no puede vivir sin mitad de su corazón, y así fue meses después que se sorprendió al ver en las puertas de Santo Pedro a un anciano esperanzado de volver a ver al amor de su vida.

    Porque no hay tiempo que venza al amor verdadero.

    Y os preguntareís, porque yo conozco esta historia, pues porque aquel amor centenario era el de mis abuelos, un amor que supero algo mas que el tiempo, convirtiendose en el te quiero mas eterno que el mundo ha visto jamás. Perdonad que me emocione pero aun les recuerdo abrazados, mirando os dos juntos, como el tiempo había pasado.

 
    Y ahora se, con lágrimas en los ojos, que ellos dos descansan juntos, en los cielos del mundo. Escuchad si no creeis mi relato aquí escrito y cuando escucheis "te amo" decir al viento, comprendereís el cuento, que hoy os he contado.

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