lunes, 1 de noviembre de 2010

Ella es mi rosa: Prólogo.: En reencuentro de dos hermanos

    Eran las siete de la tarde cuando llamo a la puerta de su hermano, estaba absolutamente nervioso. Carlos, a su derecha, le agarraba la mano para infundirle unos ánimos que el en ese momento no tenía.
- Voy -se escucho desde dentro.

    Las piernas le temblaban un poco, las palmas de las manos le subadan y sentía un molesto nudo en el estómago. ahora que se encontraba  aquí no sabía si realmente venir a ver a su hermano Jandro, sin avisar, había sido una buena idea.. Sobretodo después de como fue la última vez. Los gritos de sus padres aun resonaban en su cabeza con ezpeluznante claridad. Cada palabra se había quedado grabada en la mente de David. No pudo seguir lamentandose ya que la puerta se abrió y su hermano asomó la cabeza por ella.
- Hola. -dijo torpemente.

    Su hermano Jandro le miraba boquiabierto desde el vano de a puerta, la cacerola que sujetaba cayó al suelo en el momento en que corrió a abrazarlo. Sin porder evitarlo el estrés acumulado en el pecho de David explotó en forma de llanto.

   Había esperado mil reencuentros menos este. Había imaginado como su hermano le cerraría la puerta en las narices o le echaría del lugar tras unos cuantos gritos, pero no. Lo estaba abrazando y sin ninguna disculpa o explicación de por medio. Le estaba abrazando porque sinceramente le echaba de menos, porque le quería y estaba alegre de volverlo a ver.
- Pero como es que despues de 15 años sigues igual de flaco.... aunque mas peludo, por lo que puedo ver -dijo referiendose a su pelo largo y a la barba juvenil que llevaba.
- Tu sigues igual de alto, bueno no, estas mas bajo... -le dijo a modo de broma, ya que la última vez que se vieron, cuando David tenía 13 años, el mayor le superaba mucho en altura.
- Eh Chaval, que aun te puedo! -le dijo al tiempo que le daba un coscorrón.
- No, definitivamente no has cambiado. Pero pasa gallito, no te quedes ahí que hace mucho calor fuera.
- Espera hermano.
- Ni espera, ni cojones, ni pepinillos en vinagre, quieres pasar adentro.- Carlos se acercó a su padre. 

    Fue justo en ese momento cuando Jandro se dio cuenta del pequeño.
   
    Se quedó un momento mirándolo, reconocería esos ojos en cualquier parte, eran iguales a los suyos y que los de todos sus hermanos. Era un Caranova de la cabeza a los pies, no había duda, no le hacía falta ver el pelo castaño como el de David, ni la preciosa sonrisa idéntica a la de su hermano. No le cabía duda, era su sobrino.

    Apartó la vista del crío para fijarse en su hermano pequeño, una gran sonrisa se instaló en sus labios y se lanzó a abrazar al pequeño levantándolor en volandas.
- Por fin me has hecho tio! -dijo alegre.- ¿Como se llama el pequeño Bribón?
- Carlos Casanova Giner -dijo el pequeño.
- ¿Tiene nuestros dos apellidos? -preguntó curioso Jandro.
- Es una larga historia J.
- Mama murió -dijo CArlos adelantándose a cualquier explicación o pregunta. los dos adultos se quedaron un momento en silencio.
- Bueno, pasad. Carla está haciendo Spaguetti a la carbonara.
- No queremos importunar, simplemente veníamos a....
- A comer, eso ya lo se -dijo Jandro.
- Pero...
- Tranquilo ya se que se te olvidó traer una botella de vino, pero no pasa nada, el próximo día nos invitarñas tu a vuestra casa y ya está.- Sin darle tienpo a decir nada, pasó dentro con Carlos, aun suvido en brazos. David simplemente le siguió con una enorme sonrisa.

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