miércoles, 6 de octubre de 2010

Hogar





No quiere despertar, no quiere que llegue el nuevo día, porque sabe que con el la realidad vendrá y se llevará todo lo bueno del mundo. Sus sueños han sido maravillosos, tranquilos y sosegados. No ha dormido tan bien desde hace mucho tiempo, ya no recuerda si alguna vez lo hizo.

Sabe que no esta bien lo que ha ocurrido, demasiadas cosas los separan, pero le da igual, ahora se siente mas completa de lo que ha estado en toda su vida. El frío ya no le importa, las paredes no le aprisionan por primera vez en meses. Se siente por un momento las mas perfecta entre las mariposas.

Siente una pequeña caricia sobre su espalda desnuda, sonrie para si, el sueño continua, aun no se ha desvanecido en la noche, sigue estando aquí al amancer.

Duda que alguna vez en su vida vuelva a sentir lo mismo que ahora, por eso lo atesora en su cabeza. Una sensación aparece, no sabe lo que es, no puede ponerle nombre, pera la adormece entre rosas y le regala la paz que tanto ansia. No esperaba encontrar en él su balsamo, pero así ha sido.

Los ardientes rayos del sol impactan contra su rostro, es inevitable y lo sabe, ha de despertar. Debe abrir los ojos. Despega los parpados y al contrario de lo que creia no se arrepiente porque allí esta, la visión mas hermosa que puede imaginar, despeinado, bostezando y con los ojos vidriosos por el sueño.

Murmura un "buenos días" y es música para sus oidos castigados. No puede evitarlo, quizás no quiere evitarlo,  le abraza y cada uno de sus miedos desaparece.

Lo aprieta como si le fuera la vida en ello, porque en realidad siente que es así, que es su tabla de salvamiento, el la salvó de mil demonios solo con mirarla, la rescato del infierno al hablarle y le entregó el cielo el día en que le dijo muy bajito "te quiero".

Sin el no sabría que hacer, sin su cálida mirada todo le parecería frío.

El sonrie contra su hombro, aunque ella no lo ve, lo sabe ¿Como? no puede decirlo, simplemente lo sabe.

Cuando se separan observa, mira sus ojos cristalinos (no por el sueño), su sonrisa torcida y esa expresión que dice mil cosas sin decirlas. Le dice "te amo" en cada gesto y ella siente que flota.

Otra vez el sentimiento, calidez y paz, como un lecho de algodón en un campo de rosas. Algo le viene a la cabeza , un momento, un fugaz recuerdo. Su madre sentada en el salón, ella en sus brazos.

Ahora lo sabe, sabe que sentimiento es.

Sabe la verdad.

Sabe que ha encontrado su hogar.

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