sábado, 9 de octubre de 2010

Wicked Game...

    Comenzó a sonar una canción, la reconocí al instante, era su canción. La vi moverse como un gato hasta la pista de baile, las personas se apartaron a su paso. La mayoría de personas que estaban en el Bar aquella noche habían estado observandola toda la noche, desde lejos, con los ojos desorbitados al ver tanta belleza junta en una misma mujer, sin atreverse a acercarse y sin poder apartar los ojos de ella.

    Supe el momento exacto en el que comenzó a bailar porque todo el mundo se quedó callado y queto, me acerqué un poco mas, yo tampoco quería perderme el espectáculo que representaba Lo bailando, era como una hermosa Ninfa, una diosa entre los mortales.

    Cuando la voz de aquel hombre inundó el local ella se perdió en la danza y como siempre ocurre volvió mi corazón del reves. Ya no pude apartar los ojos de sus caderas, que danzaban al ritmo de la música, con suaves movientos, con dulzura y a la vez elegancia, como siempre es ella.

    Sus manos se movian por encima de la cabeza aislandola de los demás, provocando que la luz cayera intermitentemente sobre su rostro, dándole un aspecto mas misterioso, mas etéreo, convirtiéndola a cada momento en alguien mas lejano, mas inalcanzable. 

    Ella me miró a los ojos y yo supe que estaba planeando algo, una macabra idea tenía en mente. Siempre le había gustado exhibirse, era una especie de fetiche que le encantaba, observe con ojos desorbitados como se quitaba la chaqueta lentamente y supe que aquel local seía otro despues de esa noche.

    Una fina camiseta de tirantes no era suficiente para tapar su cuerpo. Sus curvas me bloquearon un momento, siempre había sentido cierta atracción por ella, pero ese momento los superó a todos. Sus movimientos eran claros y concisos, golpeando en el lugar adecuado. Quise morir cuando vi como una gota de sudor resvaló por su pecho. Esta mujer acabaría conmigo.

    Un hombre cerca mio pensó lo mism, pero él en vez de irse, se acercó hacía ella. Yo estaba ya dispuesto para salir a la efensa de mi amiga, cuando lo vi. Grave error, intentó agarrarle y Lo dejo de bailar, le miró a los ojos y el se marcho asustado. Su, esa era la mujer que yo tan bien conocía, una rosa con espinas.  Porque bajo su apariencia de Angel se encontraba todo un diablo, era una de esas mujeres que con una mirada era capaz de reducirte a un montón de carne tembloroso y asustado. Era una mujer depredadora y yo lo sabía, sus armas eran incalculables y poderosas, tenía todo lo necesario para ser dueña y no esclava.

    Armas que solo recogía con unos pocos, entre los que yo, afortunado, estaba. Bajo de la plataforma a la que se había subido, dejando a muchas personas allí sentadas suspirando. Ansiosas de mas.

    Porque lo no esta bailando, definitivamente no era eso lo que hacía, simplemente Lo le estaba haciendo el amor a la canción.

2 comentarios:

  1. Sin duda has conseguido captar la magia de Hugo en el texto...simple y llanamente es lo que pensaria, se quedaria quieto observando y deseoso...pero a la vez alerta, alerta de los posibles depredadores que cazan gacelas indefensas...muy buena literatura.

    ResponderEliminar